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lunes, 15 de junio de 2015

Libro XG de Saal-digital

Hola a todos.

Ya os hablé en el artículo anterior de la sorprendente calidad de los libros de Saal-digital. Así que me propusieron probar el nuevo libro XG, con hojas de 600 gramos por metro cuadrado. 

Elegí para ello el formato que me parecía más interesante, 28 x 28 cm. Aunque podéis conocerlos en su propia página, también disponen de los formatos de 19 x 19 cm, 21 x 28 cm y 28 x 19 cm.


Para empezar, comentar que la calidad en la impresión de las fotografías sigue siendo exactamente igual de buena que en el formato 42 x 28 cm. No varía un ápice. Impresión a doble página con unos colores fieles al orignal. En ambos casos, he elegido el acabado mate. Serán manías de uno, pero no me gusta ver libros impregnados de huellas. Y en este acabado, este fin se consigue perfectamente.




En principio, el formato cuadrado 28 x 28 me gusta mucho. Ni muy pequeño ni muy grande. Es, en mi opinión, el ideal. Aunque desde aquí, aprovecho para pedir a la gente de Saal, la posibilidad de ampliar la oferta de formatos con algún 32 cuadrado o en su lado largo. 

Al sacarlo del paquete de envío, perfectamente protegido, me encuentro con un libro muy agradable en el tacto. En su página, los amigos de Saal lo denominan SoftTouch y lo definen como que "se caracteriza por su tacto suave y aterciopelado". Bueno, me dije, eso habrá que comprobarlo. Y, efectivamente, el acabado de la cubierta es tal cual. No es que tenga "pelillos" como si fuera terciopelo, pero es impresionante la suavidad que tiene y esa sensación que ellos describen, la puedes comprobar al tenerlo en tus manos. Bien, primer punto, el de la tapa, superado.




Lejos de volver a serviros los detalles técnicos de los acabados de las páginas, que, como os he comentado anteriormente, son los mismos que  en el formato del artículo anterior, me centraré en lo que cambia con respecto a aquel. En este caso el grosor de las hojas. 

Detalle del grosor de la hoja

El grosor no resta calidad en el acabado





Ya os he mencionado que son de 600 gramos por metro cuadrado, por lo que podéis imaginar la consistencia que tienen, amén de la diferencia de grosor, que estará en torno al 0.8 o 0.9 mm. Para este formato, perfecto. Si en el formato de 42 cm quizá se echaba en falta un pelín más de gramaje, en este formato es ideal. Transmite, al pasar las hojas, consistencia al manener el plano constantemente la hoja, se encuentre en la posición que se encuentre pero sin llegar a ser una hoja "pesada" o excesivamente gruesa como en otros libros de gran gramaje.

Este grosor de hoja, podía hacer cambiar el acabado en la zona de pegado de las hojas. Pero, como podéis apreciar en las imágenes, el acabado lo sigo viendo muy bien, con una gran calidad. El reportaje del libro ha tardado unos días en realizarse, con lo que, a diferencia del anterior que fue prácticamente un unboxig y el libro estaba "recién horneado". En este caso el libro tiene casi un mes con respecto a su llegada a mis manos, con la consiguiente tralla que ha recibido de abrir, cerrar, pasar páginas, etc,


En definitiva, sigo apostando por esta gente mientras mantengan la calidad en sus acabados y el buen servicio de entrega y atención al cliente. A este respecto, mencionaros que, invité a un amigo a probarlo y cuando le llegó, el acabado no era el deseado. Una gran arruga en el lomo del libro dejaba en evidencia los halagos que había realizado de Saal. En ese momento, invité a mi amigo a ponerse en contacto con el servicio de atención y al momento, el comunicaron que estaban volviendo a realizar el producto y que, obviamente, sin gasto alguno, lo tendría de nuevo en menos de una semana. Dicho y hecho. Al final, por estos detalles, han ganado un cliente más.

jueves, 9 de abril de 2015

Islandia v1.0 - Seljalandsfoss

Empiezo hoy una serie de pequeños relatos acerca de mi viaje a Islandia el pasado mes de noviembre. Un sueño perseguido desde hace tiempo y que pude llevar a cabo gracias al Workshop impartido por David Martín Castán y Javier de la Torre.






A poco más de 125 km de Reikiavik, se encuentra la espectacular cascada de Seljalandsfoss. Un impresionante salto de 60 metros de altura. El significado de su impronunciable nombre para nosotros, los castellanoparlantes, es río líquido. ¡Anda que se rompieron los sesos poniéndole nombre al río! Río.. líquido!!! Impresionante.


Más allá de este rocambolesco nombre y de su significado, lo que es innegable es la belleza del lugar. Conforme te vas acercando por la carretera número 1 al punto donde se encuentra esta catarata, intuyes que te encuentras ante uno de los sitios más concurridos de la isla. Varios autobuses y decenas de vehículos se encuentran en el aparcamiento (junto a la tiendecilla de recuerdos de rigor) esperando a que el turista termine su visita, saque sus fotos y suba al autobús o coche para emprender su ruta hacia un nuevo destino no sin antes secarse bien. Sí, secarse. Uno mismo y al equipo fotográfico, caso de llevarlo y/o haberse situado detrás de la propia cascada intentando inmortalizar uno de los sitios más fotografiado de Islandia. Merece la pena mojarse. 
 

Conforme vas llegando a la cascada, amén de los numerosísimos visitantes, puedes observar la grandeza del lugar. Un caminillo te va conduciendo hasta la base de Seljanlandsfoss y encuentras una pequeña difurcación que te conduce a un puentecillo de madera situado sobre el propio río a escasos 50 o 60 metros de la cascada. Buen punto para realizar las primeras fotos. Si consigues solventar el principal problema, hacerte con espacio para plantar tu trípode, comprobarás que el encuadre es impresionante. Otro problema añadido es que el puente transmite mucho las vibraciones con el tránsito de la gente. Así que deberás estar ávido para aprovechar cuando no pase gente o pedirles que se estén quietecitos!!!! Jejeje. Lo bueno es que la mayoría de la gente que permanece sobre el puente, pretenderá hacer lo mismo que tú. 


Conseguidas la primeras fotos desde el puente, lo siguiente es adentrarse en el camino hasta llegar al lugar más espectacular, que es junto a la caída del agua. Cuidado porque o te podrás encontrar con nieve y/o hielo o, si no vas en pleno invierno, las rocas están mojadas y con bastante moho. Importante es saber dónde se pisa y, sobre todo, llevar un calzado adecuado. La primera foto desde allí es imprescindible. Si además coincide con la puesta de sol, el éxito lo tienes asegurado: Primer plano el espectacular saldo de agua tras las rocas con su verde moho; en el plano medio la llanura que rodea Seljalandsfoss y en el fondo el horizonte. Un clásico. Recuerda llevar tus trapitos para secar la cámara, filtros, objetivos... y a ti mismo!!!!

A continuación, podrás ver que puedes seguir el camino anteriormente mencionado y que se introduce hacia la parte trasera de la catarata y que incluso bordea esta hasta salir por su parte contraria. Impresionante. Es otro sitio que no puedes dejar de acercarte, aunque te mojes, y capturar una cascada desde dentro. Perfecto. Primer hito islandés conseguido.


Otra buena manera de conseguir espectaculares fotos de Seljalandsfoss es acudir allí de noche para hacer nocturnas y pillar la típica imagen de la cscada coronada por alguna aurora. Nosotros no estuvimos allí por la noche, porque estaba planificada una sesión nocturna en la otra gran cascada de esa zona, Skogafoss. Lo malo es que tuvimos que suspenderla por las condiciones meteorológicas de es noche: copiosa lluvia y vientos superiores a 100 km/h. Así que nos quedamos disfrutando de la confortable cena y cama de nuestro Guesthouse.


Nosotros no tuvimos mucha suerte con el tiempo. Mucha lluvia durante la semana que estuvimos allí. Eso sí, al menos las numerosas nubes nos ayudaron a "llenar" el cielo en nuestras capturas. Ideal para buenas fotografías diurnas, malo para crepusculares y nocturnas. Tanto que no tuvimos ocasión de visualizar, a excepción de una noche, las ansiadas auroras boreales.