Hoy hace ya una semana del desastre nipón. Me gustaría desde aquí hacer un homenaje a un pueblo que, una vez más, ha conseguido darnos una lección de civismo, honor y humanidad.
Estoy convencido que de nuevo sabrán levantarse y volverse a colocar en el lugar que les corresponde. Me gustaría que aprendiéramos todos un poco de cómo se deben afrontar los problemas. De nada sirve tirarse los trastos a la cabeza en vez de arrimar el hombro y buscar las solución a los problemas.
El resto del mundo nos ahogamos en un simple vaso de agua y a esta gente no la hunde ni el tsunami que le ha azotado.
Desde la modestia de este sitio y aún sabiendo que esto no lo leerá mucha gente, quiero demostrar desde aquí mi afecto, apoyo y admiración por el pueblo japonés.
Kōun Sayōnara (幸運 さようなら, buena suerte y un saludo)
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