miércoles, 16 de mayo de 2012

Gervasio Sánchez (y III) · Antología

Hay ocasiones en la vida que ves, que sientes cosas que consiguen, aunque sea momentáneamente, encerrarte en una burbuja contigo mismo, con tus pensamientos y las consecuencias que las emociones despiertan en tu interior. A mí, me ha sucedido ya varias veces. Recuerdo que esas sensaciones me han invadido tras ver alguna que otra película, o con algún que otro libro.
Pues sí, el domingo pasado lo volví a vivir en el edificio Tabacalera cuando salía por su puerta a la calle tras haber (¿disfrutado? ¿padecido? ¿aprendido? ¿avergonzado? ¿llorado? ¿frustrado? ¿encolerizado?....) con la exposición de Gervasio Sánchez. Así que, al abandonar el edificio, me senté en un banco de la calle Embajadores, encendí un cigarro e intenté procesar todas esas emociones y sensaciones que se habían ido despertando en mi interior conforme iba avanzando por las lúgubres galerías del Tabacalera.

En primer lugar, destacar que el entorno no podía ir más acorde con la temática de la exposición. Para todo aquel que no conozca este lugar, decir que el edificio Tabacalera está en fase de remodelación y reacondicionamiento continuo. Es, podríamos decirlo así, como si se encontrara inmerso en un bucle de autoconstrucción. Rodeado de andamiaje, es casi incluso difícil encontrar la entrada a la sala donde se realiza la exposición. Una vez dentro te encuentras con una sala diáfana y arcada, con apenas 8 o 10 murales con una única fotografía para presentar cada una de las diferentes series que Gervasio presenta en esta exposición. Todo ello rodeado con una tenue luz y envuelto de una grabación sonora que el propio autor tomó durante uno de los bombardeos que vivió en su estancia en la guerra de los Balcanes. Creo recordar que había sido en el propio Sarajevo. Al fondo, entre los dos arcos que conducen a las diferentes salas, una gran pantalla donde se van sucediendo diferentes escenas tomadas por el fotoperiodista cordobés.

Una vez dentro y tras poder empaparse del ambiente cuasi romántico del edificio, te empiezas a encontrar con las primeras imágenes. Un pasillo largo, con las fotografías a ambos lados y algún panel explicativo del propio autor. Entre esa atmósfera creada por lo que transmite el edificio; las sensaciones que se comienzan a despertar tras las primeras imágenes, hay algo que empieza a atraerte sin darte cuenta. De repente, te das cuenta que tras ver cada una de las fotos y al avanzar, tu mirada se dirige continuamente hacia el mismo lugar. Al fondo de este pasillo hay una foto inmensamente grande (en todos los aspectos) que es imposible no ir magnéticamente atraído hacia ella. Es la famosa foto de la biblioteca de Sarajevo, destruida tras ser alcanzada por una bomba incendiaria, atravesada por un rayo de luz que entra por una de las ventanas del supuesto edificio.

Así que, irremediablemente, dejo de un lado las primeras imágenes y me dirijo directamente hacia ella. Atroz, espeluznante. La vergüenza de una guerra queda reflejada en esta fotografía. Decido volver al punto en que me encontraba antes de ir a ver la biblioteca.
Cada poco espacio del pasillo, múltiples salas pequeñas proyectan videos tomados, por el propio autor. Escuetos taburetes donde seguro mucha gente no habrá podido, irremediablemente, avergonzarse de la barbarie humana. De lo que somos capaces de llegar a hacer.
Se van sucediendo los pasillos y salas donde se exponen las imágenes de las diferentes series. De momento, la guerra de los Balcanes es la que más me ha impactado. Fotografías directas, duras, que te transportan directamente al lugar. Pero también escenas cargadas de un gran sentimiento y sensibilidad. Niños jugando, señoras yendo a la compra, soldados descansando… pero en todas ellas con alguna huella que la guerra ha ido dejando y ha comenzado a rodear sus vidas.
Tampoco puede uno dejar de recordar en estas líneas la serie de América Latina. Fotografías que muestran otro tipo de barbarie. Barbarie de un puñado de necios que durante años sembraron el terror a su antojo, haciéndose creer seres superiores, casi divinos, con el derecho de tener en sus manos la vida de otros. Hay que recordar, que América Latina, léase El Salvador, Colombia, Guatemala, Chile…, fue  el detonante del trabajo de Gervasio Sánchez.



















La serie de Vidas Minadas también va dejando mi huella y dándole forma a la burbuja que se va construyendo a mi alrededor. La desgarradora “Sofía y  Alia” hace que mis pelos se ericen y una presión inaguantable se adueñe de mi garganta.




Desaparecidos es otra de las series que no te deja de golpear por dentro. Aunque he de reconocer que fue la serie por la que, digámoslo así, más rápido pasé. Hace poco más de cuatro meses había acudido a ver la exposición en Zaragoza.



No por ello dejaré de destacar la manera que Gervasio Sánchez ha sabido golpear en el centro de las conciencias con esta serie en la que, los principales protagonistas, son los que no aparecen en sus imágenes. Una tarea realmente difícil, pero que ha sabido, de manera genial, llevar a cabo.
Y dejo para el final la serie de África. El propio Gervasio dice que ha sido su peor momento, hablando desde una perspectiva humana. No es de extrañar viendo sus imágenes. Los niños soldado; las grandes matanzas entre diferentes etnias (no sé si produce más tristeza esto o la pasividad de los países ¿desarrollados?); las grandes hambrunas de la década de los noventa que acabaron con millones de personas, especialmente niños y niñas, debido a la inanición o las epidemias de cólera… A mí, en especial, son las fotografías de este último apartado las que hacen que me derrumbe. En especial la de las 6 niñas, desnudas. Solo pellejo sobre sus huesos, esperando la muerte sobre una sábana verde. Muerte que comienza a dibujarse en sus rostros. Cuenta Gervasio que, en compañía de un compañero y, mientras se dirigían al aeropuerto de, no recuerdo ahora qué ciudad,  ambas cunetas estaban repletas de cuerpos sin vida. Miles de muertos anónimos, olvidados.



Y ahí me encuentro. En ese banco de la calle Embajadores apurando las últimas caladas de mi cigarro e intentando digerir todo lo que Gervasio Sánchez lleva casi tres décadas denunciando. Apago mi cigarro y me alejo compungido. Intentando darme cuenta de lo afortunados que somos unos cuantos y lo desdichados que son muchos. Preguntándome por qué el ser humano es capaz de permitir estas injusticias. Me alienta  saber que el trabajo de Gervasio (y el de muchos otros) pueda llegar a hacer mella en las conciencias de los que deciden nuestro devenir. Al menos, eso espero.

El © de las fotografías pertenece a Gervasio Sanchez y a Jorge Ruiz Dueso

sábado, 5 de mayo de 2012

Gervasio Sánchez (2) - Desaparecidos


No sé muy bien si fue por casualidad o por necesidad humana, que cayeran en las manos de Gervasio Sánchez, allá por el año 1984, una serie informes de Amnistía Internacional  sobre las violaciones de los derechos humanos que se estaban produciendo en varios países de Centroamérica, como El Salvador y Guatemala.
El caso es que, seguramente, fue el detonante que saltó en el interior de este referente del fotoperiodismo para desencadenar un torrente de sensaciones, de necesidades interiores que luchaban por exteriorizarse, necesidades que le llevaron a tomar la determinación de convertirse en el canal comunicativo a los ojos del mundo de toda esta serie de injusticias que no podían caer en el olvido.
Con el sacrificio que significa el mero hecho de abandonar temporalmente a la familia y al mundo de comodidades que nos rodea y armado hasta los dientes con su máquina fotográfica, Gervasio sufragaba sus viajes a estos países en conflicto trabajando como camarero. No le duele el reconocerlo. Es más, creo que oyéndole recordar aquellos años, se enorgullece de que sucediera así. Yo creo que da todavía más valor a su trabajo. Es cordobés, sí, pero tantos años en Zaragoza le han convertido en un tozudo más en la tierra del Cierzo. Pero vivir en primera persona un conflicto no es solo lo que mencionaba de abandonar a tu familia, tus amigos, tu forma de vida. Es mucho más. Es poner en riesgo tu propia vida.
¿Para qué tanto esfuerzo entonces? A los ojos de la mayoría de los mortales, la respuesta sería la propia pregunta. Para gente como Gervasio Sánchez, creo que se reduce a una sencilla respuesta: necesidad. Necesidad de mostrar lo que significa una guerra, sus consecuencias. Son muchas las penurias que hay durante y tras una guerra.
 Una de ellas es el drama de los Desaparecidos. Los propios desaparecidos y sus familias. Obviamente los protagonistas principales de la serie Desaparecidos son los que no están. Entonces, ¿cómo realizar una serie donde dichos actores no pueden aparecer en sus fotografías? Gervasio Sánchez intenta mostrar en la mayoría de sus capturas lo que sucede alrededor del conflicto. Asegura que los perdedores y las principales víctimas de los encuentros bélicos no son los muertos, los desaparecidos. Son los que se quedan, las madres y padres sin hijos, los hijos sin padres. No busca la facilidad de la lágrima fácil que supone el sufrimiento. En sus fotografías busca el instante, el detalle, la evocación de todo ello basada en la utilización de la connotación en detrimento de la denotación hasta hacer convertir esa lágrima fácil en un disparo certero sobre nuestras conciencias. En eso es en donde el cordobés ha conseguido hacer mella a los ojos del mundo. 

A lo largo de casi tres décadas Gervasio Sánchez ha retratado este cruel mundo de las desapariciones de seres humanos en Guatemala, El Salvador, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Bosnia, Camboya, Irak y España. Por eso este trabajo conlleva un grito directo a los oídos de los dirigentes. Es su propia implicación personal. Su objetivo. Es hacer pensar en las responsabilidades de dichos dirigentes. Denunciar la manera en que giran la cabeza y buscan otro lugar que no se les incomode. O mejor dicho, otro lugar donde puedan seguir con sus cómodas vidas, sus arcas llenas y su humanidad vacía.
Gervasio Sánchez ha publicado un doble libro sobre esta serie. Yo tuve  la suerte de visitarla el pasado diciembre en Zaragoza. La comisaria de la misma ha sido Sandra Balsells, profesora de la Universidad Ramón Llull, de quien me quedo con la definición que le daba a los protagonistas ausentes de la serie “los desaparecidos, estas personas que no están ni vivos ni muertos”. La serie constaba de 122 fotografías en blanco y negro, además de 87 en color. Se pudieron visualizar también diferentes videos, grabados por el propio Gervasio, sobre los desgarradores testimonios de los familiares de los desaparecidos.
Así mismo, la editorial Blume ha publicado un libro, desaparecidos, donde se recogen las obras de Gervasio Sánchez y donde podemos contemplar la contundencia de la denuncia que se encuadra dentro de cada una de sus fotografías. En definitiva, una obra imprescindible para los que amamos la fotografía, y de manera general, la libertad.

Os pongo unos cuantos enlaces para conocer un poquito más a este monstruo del fotoperiodismo:
Mi primer artículo sobre él:

Su página de Heraldo de Aragón:

Enlace de la Exposición Desaparecidos:

Aquí podéis ojear el libro mencionado:












El © de estas imágenes corresponde a Gervasio Sánchez.
PD: Hoy, 5 de mayo, me acercaré a su nueva exposición, Antología, un compendio completo de su obra. En el próximo artículo, os hablo de ella.

jueves, 14 de julio de 2011

Marruecos 2 · La fuerza de una madre

En los momentos en los que la vida nos pone en situaciones que no estamos acostumbrados a vivir o nos enseña las formas tan distintas en las que otras personas viven, llegamos a darnos cuenta de lo afortunados que somos.

No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros.
Paulo Coelho

Eso sí, luego nos olvidamos de los problemas de la gente y nos centramos en nuestros propios problemas: que si me quiero cambiar de coche; que si me compro ropa solo porque son las rebajas.... o sea, damos rienda suelta a esta sociedad de consumo de la que somos parte.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Madre Teresa de Calcuta
Para que yo tenga mucho, otros deberán de tener poco. Pisa para que no te puedan pisar o, en su defecto, para que tarden lo máximo posible en pisarte, parece que nos diga la propia vida.

Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
Buda

Visitar el interior de Marruecos hace que despierte en tí este sentimiento, que llega incluso a hacerte sentir un cierto grado de culpabilidad. No sabes de dónde pueden venir. Ni dónde viven.

Muchas veces las cosas no se le dan al que las merece más, sino al que sabe pedirlas con insistencia.
Athur Schopenhauer

Claro, muchas veces no quieres ni siquiera imaginarlo. Lo cierto es que, en mitad de una tremenda tormenta de arena en mitad del desierto, sin ninguna población a tu alrededor ni nada similar que se le aproxime, ves aparecer a una madre con sus dos hijos, a la espera de que esos extranjeros que vienen de paso, les inunden de viejos andrajos o harapos, juguetes, vituallas...

Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez.
Gabriel García Márquez

Su empeño por conseguir todo lo posible llega a ser encomiable. Una vez conseguido, se van por donde han venido a no sabemos dónde.

La humanidad se cansa pronto de todo, sobre todo de lo que más disfruta.
George Bernadr Shaw

Y después, eres tú el que te vas. Desapareces anónimamente de sus vidas. A tí te queda toda la opulencia de tu vida. Que puedas seguir disfrutando de todo cuanto posees. Y ellos quedan a la espera de ver de nuevo otra columna de polvo que se acerca a ellos, cargada con despojos que, en ellos, se convierten en puro oro.

La mitad del mundo tiene algo que decir, pero no puede; la otra mitad no tiene nada que decir, pero no calla.
Robert Lee Frost

lunes, 4 de julio de 2011

El Rejoneo · Un filón fotográfico


Bueno, ante todo decir que no soy un amante, ni siguiera un aficionado diría yo, a los toros. Me gusta, en muchas ocasiones, lo que rodea a la fiesta. Ni apoyo ni estoy en contra de este espectáculo, fiesta o como queramos llamarlo. Pero de lo que quiero hablar en esta entrada, es de lo que para mí puede significar acudir un día cualquiera a una plaza de toros con una cámara en la mano.



Creo que no me equivocaré si os digo que, para mí, fue toda una sorpresa. Y me explico. Hace no mucho leí a un compañero de otro foro decir que a él no le gustaban los toros porque cuando hace años había tan solo dos cadenas de televisión en España, la primera y el UHF, llegaba a casa y, si había corrida retransmitida por televisión, su abuelo se encargaba de ponerla y no dejaba poner otra cosa. A mí creo que me pasa lo mismo. Le cogí manía por este motivo.
Sin embargo, la primera vez que acudí a una plaza a presenciar in situ una corrida, no dudé desde luego llevar el acontecimiento hacia mis preferencias. Me colgué mi cámara y, aunque un poquito alto en el tendido, no dejé de sacar fotos en todo momento. Incluso se me hizo corto, cuando en un principio pensaba incluso irme antes de terminar la faena. Coincidió que la faena era de rejones.






De estas, ni siquiera había visto ninguna en televisión, o al menos, no la recordaba. Me gustó el dominio que tienen sobre el caballo los rejoneadores, hasta el punto, que se convierten en un sólo elemento caballo y rejoneador.

Creo que, si tenéis ocasión de acudir a un evento de este tipo con vuesta cámara y con ganas de sacar unas bonitas fotos, no os arrepentiréis.

Aquí os pongo el enlace donde podéis ver la serie entera, tanto en color como en blanco y negro.
Color Rejoneo (Color)
Blanco y Negro Rejoneo (Blanco y Negro)

miércoles, 22 de junio de 2011

Proceso cruzado - El éxito de una ¿equivocación?

No sabemos si surgió como una equivocación o fue algo intencionado. O, como yo imagino, fue de manera esporádica y por el ansia de investigar nuevas formas de revelado. El inicio y la base de este tipo de procesados, surgió con la fotografía analógica o química, según se quiera denominar. Se dice que fue un descuido de un encargado de revelar químicamente unos rollos. Este descuido consistió en intercambiar los productos para revelar diapositivas por los de revelar negativos. El E6 es el proceso que se utiliza para los negativos de película y el C41 el de diapositivas. Simplemente consiste en intercambiarlos, como hemos dicho.
Pero entonces, ¿sólo se puede conseguir con fotografía analógica? La respuesta es muy sencilla. Como todo en este tiempo de tecnología digital, con nuestros editores de imágenes se puede conseguir casi todo. Este tipo de procesado no es ninguna excepción. Además es muy sencillo y rápido de conseguir. Tanto con Photoshop como con Gimp u otro editor que utilice curvas, se puede obtener este resultado. Veamos cómo conseguirlo.

Voy a utilizar Photoshop para este breve turorial (si se puede llamar así). Así que sin más, abrimos una imagen con nuestro editor. No hace falta que sea una fotografía en concreto. La ventaja, así lo veo yo, que tiene este procesado es que cualquier foto, por simple e insulsa que nos parezca, puede mejorar mucho con este procesado. Podemos incluso utilizar una de esas fotos que tenemos por ahí abandonada en nuestro disco duro y a la que consideramos desachable.


Imagen original sobre la que vamos a trabajar

Bien, una vez abierta, lo primero que hago (sea para este tipo de procesado o para cualquier otro) es darle un pequeño empujoncito con niveles (o curvas) para conseguir un buen contraste en la imagen. Bien, ya tenemos la imagen preparada para nuestro rápido procesado cruzado. A continuación añadimos una nueva capa de ajuste de curvas: Menú Capa > Nueva capa de ajuste > Curvas o símplemente en el iconito a ta efecto en la paleta Capas . Bien, ahora, con esta capa seleccionada, hacemos click en el desplegable en el que aparece RGB y, en primer lugar seleccionamos Rojo. Igual que en la imagen:
Seleccionamos Rojo para hace la primera variación
Le aplicamos una ligera S a la línea del gráfico de la capa de curvas. Siempre será a nuestro gusto, pero tal y como véis en la siguiente imagen, puede valeros como referencia:

Aplicamos una ligera S en el canal Rojo

 Nuestra imagen, aparecerá con una ligera coloración rojiza. En la imagen siguiente, podéis ver cómo va quedando la foto:


A continuación hacemos los cambios en los canales verde y azul. En el verde haremos de nuevo una S con la curva de este canal, pero, a diferencia con el canal rojo, esta vez la atenuaremos un poquito en la parte baja y la exajerarmos más en la parte superior. En el canal azul, no convertiremos la curva en S. Tan solo haremos más horizontal la línea de la gráfica hizando un poquito el punto inferior y bajando el superior. En las dos siguientes imágenes podéis ver gráficamente lo que acabo de explicar:

Ligera S asimétrica para el canal Verde

Reducimos la verticalidad de la gráfica en el canal Azul
 En esta capa ya no haremos, de momento, más modificaciones. Tan sólo cambiaremos la manera de fusionarse con el resto de capas. En el desplegable de la paleta Capas seleccionaremos el modo de fusión Color. En este punto, nuestra imagen tendrá este aspecto:
Imagen con la capa Curvas fusionada en modo Color
El siguiente paso es contrastar la imagen de nuevo. Con la modificación de los canales de la capa anterior, se nos ha quedado un poco empastada y suavizada la imagen. Como si no tuviera fuerza. Es momento de o bien utilizar una capa de niveles o seguir, como yo aconsejo, con otra capa de ajuste de Curvas. Añadimos, igual que hemos hecho antes, esa nueva capa de ajuste de Curvas. Esta vez haremos la modificación tan solo en el canal principal de la capa, en el canal RGB. Modificaremos la gráfica a nuestro antojo hasta conseguir un buen contraste en la imagen. Una S casi simétrica sería suficiente, pero eso nos lo dirá la propia imagen, según la veamos nosotros. Yo en la imagen de muestra he aplicado el siguiente cambio:

Cambio en el canal RGB de la nueva capa de ajuste
Ahora, el modo de fusión de la nueva capa lo haremos en el modo Luminosidad. La imagen ya habrá tomado un aspecto muy parecido a lo que queremos conseguir. Veamos cómo va quedando la imagen:


Nuestra imagen con las dos capas de ajuste de curvas, casi terminada

Como véis, la imagen os recordará a imágenes que podemos ver en muchos catálogos publicitarios, en especial los relacionados con la moda. Probad a realizar este procesado con personas, a modo de book publicitario.

Ahora tan sólo queda dar el toque personal. Procesar la imagen a partir de este punto a vuestro antojo. Yo, para enfatizar el efecto que hemos conseguido le suelo aplicar una capa de ajuste de Blanco y Negro con una opacidad muy reducida, en torno al 15-30% de opacidad. Además, este procesado se suele combinar mucho con lo que se denomina Lomografía o efecto que se consigue con las cámaras fotográficas LOMO. Pero cada uno puede hacer el procesado que crea comveniente. Os pongo cómo ha quedado la imagen con lo que os he comentado de la capa de Blanco y Negro y el procesado LOMO:


Imagen final con proceso cruzado, ligero viñeteo y ligera capa de blanco y negro

Algún ejemplo más:
A la izquierda el original y a la derecha con el procesado cruzado
Otro ejemplo:

Arriba la imagen original y abajo la procesada

Espero que os pueda servir este pequeño tutorial. Recordarlo para muchas de esas fotos que creemos que nunca nos van a ser útiles. Es una manera de, quizás, recuperarlas.
Un saludo.

martes, 14 de junio de 2011

Uso de filtro ND400

En muchas ocasiones nos encontramos en la tesitura de realizar fotos en unas condiciones de luz no idóneas. La abundancia de luz, no nos permite usar unas velocidades de obturación lentas, incluso utilizando un diafragma cerrado.
En estas ocasiones, necesitamos "algo" que consiga detener la entrada de luz hasta el sensor, de forma que podamos utilizar velocidades lentas para conseguir nuestro objetivo.
Bien. Ese "algo" bien podrí­a ser un filtro de densidad neutra, como el ND400, que nos permite jugar con velocidades de, incluso varios segundos, a plena luz del dí­a. Se va hasta los 9 pasos de diafragma (existen incluso de más pasos) lo que nos ahorramos colocando este filtro.




Puente del Tercer Milenio desde la orilla del Ebro - Zaragoza

No solo nos permite obtener las tí­picas imágenes de aguas sedosas a plena luz del dí­a. Este filtro se utiliza mucho en fotografí­a aquitectónica, sobre todo en edificios o monumentos muy concurridos en los que no interesa que aparezcan personas. Al poder aplicar una velocidad lenta, mientras está abierto el diafragma, la gente que está en movimiento no aparecerá en la imagen captada por el sensor.
Es, en definitiva, una buena herramienta que, en mi opinión, no debería faltar en la mochila del aficionado a la fotografí­a. Nos ayudará en muchas ocasiones a conseguir la fotografí­a perseguida.
Es una accesorio que, en relación con lo que nos ayudará a captar, no es excesivamente caro (¡¡¡ojo!!!, no digo que sea barato, comparado con otros accesorios, no es tan caro). Su precio ronda los 90 Euros y se puede adquirir en la mayorí­a de tiendas especializadas, tanto fí­sicas como de la Web.
Como ejemplo os pongo una fotografía realizada en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, o sea, en La Pedriza madrileña.



Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares - Madrid

Los principales datos exif son:
     - tiempo de exposición de 20 segundos
     - apertura de diafragma f/11
     - hora de la toma: en torno a las 11 de la mañana de un dí­a soleado.
Posteriormente, procesada con Photoshop CS3.

martes, 7 de junio de 2011

Gervasio Sánchez · De desapariciones y mutilaciones

No es paisano mío, pero como si lo fuera. En realidad, mucha gente incluso piensa que Gervasio Sánchez es de Zaragoza. Pero no. Nació en Córdoba en agosto de 1959. Y sé que presume de ello. No es para menos. No todo el mundo puede presumir de nacer en Córdoba,  vivir en Zaragoza y, encima, dedicarse a la fotografía. ¡Para él la vida!
Pero no. Cualquiera que conozca un poco su historia, sabe que eso de “para él la vida” no va con su modus vivendi. Vivir todos y cada uno de los conflictos bélicos ocurridos en nuestro mundo en los últimos 25 años, no es para poder atribuirle el mencionado dicho.

A lo largo de estos años, ha desempeñado su labor para medios tan prestigiosos como la Heraldo de Aragón, Cadena Ser, la BBC y los magazines Tiempo y el Magazine de La Vanguardia, de Barcelona. Allí es donde da comienzo su vida periodística. Gervasio Sánchez se licenció en la Universidad Autónoma de Barcelona en la Facultad de Ciencias de la Información en el año 1984.
Todavía en la ciudad Condal, llegaron a él, a través de una asociación vinculada a Amnistía Internacional, una serie de documentos sobre desaparecidos en Guatemala y El Salvador. El contenido de estos documentos comenzó a marcar sus objetivos periodísticos. De hecho, han marcado de buena manera su carrera periodística. Varias son sus obras en las que ha reflejado, de manera antológica, la vida de desaparecidos y sus familias a lo largo del mundo. Además de los ya mencionados Guatemala y El Salvador, también Irak, Camboya, Chile, Argentina, Perú, Colombia, España… son ejemplos de países donde las desapariciones forzosas han tenido lugar y de donde Gervasio ha obtenido su trabajo.  Ahora, en febrero de 2011, Gervasio inaugura una nueva exposición con triple sede, donde se exhiben sus más reconocidas fotografías. León, Barcelona y Madrid, van a ser las tres ciudades en las que se va a poder contemplar su trabajo. En León, el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), en Barcelona el Centro de Cultura Contemporánea (CCCB) y en Madrid en La Casa Encendida, presentarán de forma simultánea dicha exposición.
El problema de los desaparecidos no ha sido el que más ha marcado la carrera de este fotógrafo andaluz. Vinculada también a los efectos de la guerra al igual que las desapariciones, Gervasio Sánchez, nos muestra en sus Vidas Minadas, los desastres que causan las minas en la población civil. A lo largo de diez años ha mostrado en tres grandísimos libros estos estragos. Incluso en 2008 recibió el premio Ortega y Gasset por una fotografía publicada en Heraldo de Aragón y en Magazine de La Vanguardia: Sofía y Alia. Fue en el momento de recoger dicho premio cuando se produjo uno de los hechos más relevantes de la vida del fotógrafo. Su discurso versó sobre la hipocresía y doble moral de los distintos gobiernos españoles, criticando de éstos que a lo largo de nuestra ya madura democracia, ninguno de ellos haya terminado con la fabricación y venta de estas indiscriminadas formas de mutilación.

No es éste el único premio importante recibido por Gervasio Sánchez. Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal (D.P. de Zaragoza); Premio Javier Bueno (Asoc. De Prensa de Madrid); Mejor Periodista (Asoc. De Prensa de Aragón); Enviado Especial de la UNESCO; Premio Nacional de Fotografía… y así un sinfín de premios y reconocimientos, como el del ayuntamiento de Zaragoza, que en 1998 le concede el título de Hijo Adoptivo de la Ciudad, en reconocimiento a los excepcionales méritos contraídos como fotógrafo en las que ha destacado por su sensibilidad social y su denuncia de los horrores de la guerra. En 2004 el Gobierno de Aragón, le concedió la Medalla al Mérito Profesional, por su gran labor a lo largo de tantos años dedicados a ser los ojos y la conciencia como forma de denuncia de este convulso siglo XXI.
Como opinión personal, tan sólo decir que, para mí, se trata de uno de los grandes, tanto a nivel profesional como humano.

El © de las fotografías aquí mostradas pertenece al fotógrafo Gervasio Sánchez.